Biografía

    Koldo en realidad no existe. Podría ser el conductor del autobús que te lleva al trabajo, el señor que limpia tus calles de madrugada o tal vez, ese señor tan simpático que te hizo una hipoteca a 40 años para venderte una casa por un precio desorbitado. Podría ser, pero no es...


   Escribí “Infeczión” porque siempre me apasionaron los zombies, siempre. La verdad es que en realidad, no se por qué. Supongo que porque convierte en monstruos a gente normal. El conductor de autobús el barrendero o el director de banco. Gente normal, cercana... gente como tú y como yo, lejos de personajes siniestros e imaginarios.
   

    La escribí también a mi manera porque siempre se repetía en la literatura y en la cinematografía el mismo estereotipo de supervivientes dotados de improviso de poderes sobrehumanos. Oficinistas escuálidos se convertían de pronto en luchadores invencibles. Investigadores de la ONU en atletas imposibles de matar aun estrellando un avión en un páramo... Nunca se sabía como comenzaba todo, como se perdían ciudad tras ciudad. Que pasaba con los gobiernos, con los científicos, porque el ejercito no era capaz de manejar esa crisis. Así que como nadie lo explicaba, se me ocurrió a mi escribir el libro que siempre deseé leer.


    No me defino ni muchos menos como escritor. Podría ser cuentista, sino tuviera esas connotaciones tan nefastas que rondan a ese termino. Me definiría como un contador de historias, sin más pretensiones que hacerlo de mejor manera que se.


    ¿Por qué guardo mi anonimato? Bueno, supongo que porque entiendo que es la única manera de escribir con total libertad. Escribir implica exponer tus vivencias a los demás y eso tiene un riesgo añadido que quiero controlar. Por eso no habrá seguramente firmas de libros, ni presentaciones ni nada que mínimamente se le parezca ni de lejos.


    Este es Koldo. Posiblemente te habrás quedado al final como al principio, pero en el fondo, ¿qué más da quien sea?